La confusión mexicana


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Escrito por el usuario ANGELCAIDOP4 de El Foro de Historia


1810, 1910, 2010, la historia es cíclica y se repite”, alguna vez escuché esa frase y desconozco si así se comporte la sociedad, pero lo que no podemos negar y está a la vista de cualquier persona con sentido común es que es que la situación socioeconómica del país no nos invita a celebraciones o a la alegría patriotera y el festejo absurdo.

Celebrar” es a lo que nos pretenden persuadir las autoridades formales y sus prostitutas mediáticas, pero sobre todo el sujeto que ocupa por la fuerza la silla presidencial: el diputado -pues ha sido el único cargo de elección popular que ha ganado legalmente -“San Felipe del Sagrado Corazón de Jesús”; este arremedo de Rambo nos bombardea con comerciales pidiéndonos rememorar la Revolución Mexicana en “la paz” aunque probablemente sea la de los sepulcros que tanto le gustaban al general Díaz.

Violaciones a los derechos humanos, fanatismo, ignorancia, hambre, enfermedades y despilfarro son el pan de cada día del pueblo mexicano, ese mismo que es tratado con desdén por su clase política a la cual no le importa. En medio de todo esto nos piden celebrar la rebelión popular de 1910.

La Revolución Mexicana, esa tan cacareada por “los hijos de la revolución” del PRI pero a la vez tan nebulosa y difícil de comprender, tanto a escala nacional como por estados, es a mí manera de ver el desfile de personajes y organizaciones para quienes el modelo porfirista tan ambiguo y a la vez tan represivo ya se había agotado. Villistas, zapatistas, constitucionalistas, ex porfiristas y hasta anarquistas serían los grupos que pelearían primero contra un objetivo común -Porfirio Díaz -y después seguirían peleando a favor de su propia visión de lo que debería ser el estado ideal, combatiendo luego entre ellos llegando al punto en que antiguos aliados eran enemigos a muerte. Los seguidores de Villa y Zapata fueron derrotados militarmente pero al final fueron rescatados en el ideario colectivo como ejemplo de lo que puede volver a ser el verdadero poder popular y los ganadores serían aquellos ya mencionados “hijos de le revolución” que intentarían desarrollar el maltrecho país pero sin dejar de hacer negocio y aunado esto a sus filias y fobias formarían el nuevo régimen mexicano que perduraría hasta el año 2000: un solo partido y el famoso pero trágico “no me den pero pónganme donde hay”.

En ese régimen un solo gobierno haría justicia, el del general Lázaro Cárdenas. En esa administración el pueblo vería algunos frutos de tanta muerte y sufrimiento pero terminada su gestión, otra vez el discurso y las migajas serían dados al pueblo como consuelo. Un monumento en la Ciudad de México los recuerda y, de forma bastante cómica, conviven en el mismo sepulcro personas que se odiaban enconadamente, contribuyendo a la ignorancia colectiva y de esta forma nuestros gobernantes utilizan sus imágenes a su antojo como si fueran logotipos de refrescos.

Desde hace casi diez años los individuos que detentan el poder han hecho a un lado la imagen de la Revolución, pero es evidente su aversión a ella pues es visible su ascendencia cristera, esos mismo sinarquistas que intentaron derribar al general Cárdenas. Sí, esos fanáticos paranoicos y cuyos sacerdotes violan niños. Estos tecnócratas ignorantes que alardean de “trabajar por la educación” han demostrado su desprecio por ella -sobre todo por las humanidades- e hipócritamente nos piden “recordar”. Después de todo esto el poder nos pide “celebrar” algo que no entendemos y en ese absurdo tenor quieren fiestas y pasteles como si fuera una fiesta infantil o una vulgar borrachera tratándonos como borreguitos. Yo, en mi humilde opinión creo que el mejor homenaje es continuar luchando por un país con salud, educación, vivienda y alimento para todos pues finalmente esos “perjumados”, como los llamaría el general Villa, celebran “la confusión mexicana”.

Fuentes

Brading, D. A. (compilador), Caudillos y campesinos en la Revolución Mexicana, México, Fondo de Cultura Económica, 1991.

Del Río, Eduardo (Rius), La revolucioncita mexicana, México, Debolsillo, 2007.

Darcíadiego Dantán, Javier, “1910 del viejo al nuevo Estado mexicano”, en Relatos e historias en México, año 1, número 11, octubre, 2008, pp. 59-70.

2 respuestas a La confusión mexicana

  1. El Voltigero dice:

    Saludos Giliath! Solo pasaba a dar el vistazo,
    tienes muy buenas entradas. Un saludo.

    Paz!

    • giliathluin dice:

      Gracias por pasarte, hermano. Espero que te guste, que estoy casi seguro que sí, tratándose de lo que se trata. Sigue dándote la vuelta, que sigo preparando más artículos y te invito a que visites también este: Estratega de Sillón.

      ¡Saludos y que la pases bien!

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